2da. temporada en Buenos Aires
a partir del jueves 04 de septiembre en la Manufactura Papelera

dijo la crítica:

Gabriel Peralta - Crítica Teatral
"
La directora Corina Fiorillo logra, en su versión de la obra El Fruto de Patricia Suárez, un justo equilibrio entre una calida mirada al pintoresquismo pueblerino, y el desarrollo de una tragedia sórdida. Fiorillo sin traicionar el micro-mundo de los personajes, los saca del simplismo arquetípico, y les otorga a cada uno de ellos variadas facetas que hacen más rica la trama urdida por la autora."
"Las actuaciones son muy buenas: Raquel Albéniz entrega múltiples matices (hasta se permite, en un “tempo” perfecto, cierto rompimiento) estableciendo variadas y particulares relaciones con cada uno de los personajes; María Forni transita con furiosa dulzura los vaivenes que le impone la pieza; Stella Brandolín, en cada una de sus intervenciones, quiebra y reconstruye climas; y Eugenia Lemos muestra, con buenos elementos, su brutal entrada al mundo de los desengaños."

Alejandra R. Ballester - Revista Ñ
"Una historia amarga que, sin embargo, queda alivianada por el humor que recorre el texto y la vitalidad de las escenas trabajadas amorosamente, cada una, como un cuadro en si misma."
"En la austeridad de la puesta en escena de Corina Fiorillo se lucen las actrices Raquél Albeniz, Stella Brandolin, María Forni y Eugenia Lemos, sobre todo la inolvidable Petrona(Albeniz) inflexible y curtida por la amargura."
"El texto de Patricia Suarez brilla en dialogos vitales, que logran entrelazar
los giros y dichos de otros tiemposcon el ritmo de una acción teatral dinámica que en ningún momento pierde su tensión."

El Fruto - por Jimena Repetto para Revista Siamesa
"Entre lo dicho y lo callado, entre el deseo y la prohibición, en ese espacio que resiste se construye El fruto."
"Escuchar en presente un recuerdo, el de aquéllas en aquellos años, es un desafío que se disfruta y hace pensar."


“Mujeres eran las de antes”
- Notas de Teatro

Por Silvia Sànchez Urite

"...EN ESOS DOCE SEGUNDOS DE OSCURIDAD" - Nepo Sandkuhl
"Una historia contundente, fuerte y muy profunda"
"El espacio escénico, dónde se desarrolla la acción es circular, nada convencional, donde el público juega como la pared de una casa, y es el único testigo de las alegrías y traiciones, de los amores y fracasos de cuatro mujeres. "

“El Fruto”: Altamente recomendable - El Informatorio
"Una obra extremadamente intensa."Sencillamente imperdible. "
Marcelo Mendieta


“El "Fruto”: Esas m
ujeres Imaginación atrapada - 31/8/2007
Un hombre. Dos hombres. Los hombres. Presentes. Ausentes. En escena.
Un espacio. Dos espacios. Los espacios.
Una mujer. Dos mujeres. Las mujeres. Jóvenes, con la historia hacia delante. Ya entradas en años, con la historia en forma de pasado.
Un relato. Varios. El mismo.
Distinto.
Diego Braude.

Historias mínimas y sensibles - La Nacion - 12/08/2007

"El fruto es una obra extremadamente sensible, es una postal con vida, un documento de la vida que llevaban aquellas madrazas de campo de los años 40. Son historias íntimas que estas mujeres comparten hasta donde la lealtad o su moral se lo permiten."
"Corina Fiorillo tiene la gran virtud de haber logrado que el lenguaje coloquial de la época, empleado desde la escritura, pueda ser dicho en forma natural y fluida."
"Cabe destacar la labor de Raquel Albéniz,es una actriz potente capaz de conducir la acción y de conmover. Por su parte, María Forni interpreta con soltura, seguridad y emoción a su frágil Rita."
"Hay una fuerte presencia milonguera en la música que intercepta la trama y la enriquece ..."
PABLO GORLERO - La Nación.

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Sobre la Obra

"El Fruto" nació del recuerdo de autora y directora por sus abuelas. Mujeres del campo, fuertes, que se hacían cargo de la genealogía familiar habida y por haber. A veces pensamos que el feminismo es un logro de los últimos cincuenta o cien años, sin embargo, había modos de acción femeninos que permitían a determinadas mujeres salir adelante solidarizadas entre ellas. En un mundo donde el varón es rey y las mujeres servidumbre, ellas debían encontrar el subterfugio para sobrevivir en la eterna dicotomía masculina de la presencia y la ausencia. La presencia del hombre era como la luz del faro que dura apenas un instante; luego seguían a esa luz los infinitos doce segundos de oscuridad. El Fruto habla de aquella mujeres capaces de ver y obrar en esos doce segundos de oscuridad.

Jueves de Septiembre y Octubre de 2008

La Manufactura Papelera
Bolivar 1582 - San Telmo - Buenos Aires - Argentina ///tel. 4307-9167


2da. temporada
desde el 04 de septiembre

Los dobleces

La directora Corina Fiorillo logra, en su versión de la obra El Fruto de Patricia Suárez, un justo equilibrio entre una calida mirada al pintoresquismo pueblerino, y el desarrollo de una tragedia sórdida. Fiorillo sin traicionar el micro-mundo de los personajes, los saca del simplismo arquetípico, y les otorga a cada uno de ellos variadas facetas que hacen más rica la trama urdida por la autora.
De esta manera las costumbres, los giros idiomáticos y las cadencias al hablar, que en un primer momento causan una calida gracia, van cobrando otro espesor, transformándose en los materiales con que se construye un universo de mentiras e hipocresías.
La idea espacial que se propone es otro acierto, ya que el espectador se siente inmerso en ese mundo, a la vez que le permite observar hasta el mínimo detalle, como miran, respiran, hablan o callan los personajes, creando una fuerte relación entre la escena y el público.
Las actuaciones son muy buenas: Raquel Albéniz entrega múltiples matices (hasta se permite, en un “tempo” perfecto, cierto rompimiento) estableciendo variadas y particulares relaciones con cada uno de los personajes; María Forni transita con furiosa dulzura los vaivenes que le impone la pieza; Stella Brandolín, en cada una de sus intervenciones, quiebra y reconstruye climas; y Eugenia Lemos muestra, con buenos elementos, su brutal entrada al mundo de los desengaños.
A la idea espacial que ya he hablado, hay que agregar el acierto en la puntillosa elección de los elementos que se utilizan en la obra, y el estupendo vestuario que ubica época, lugar y clase social de los personajes. Ambos rubros se encuentran a cargo de Solange Krasinsky.
El diseño de luces de Edgardo Dib, por momentos es calido y envolvente, y en otros expone sin concesiones.
Ver El Fruto, es inmiscuirse en el otro lado de las apariencias.

Gabriel Peralta - Crítica Teatral 11-9-2008 - www.criticateatral.com.ar

Revista Siamesa por Jimena Repetto

Entre lo dicho y lo callado, entre el deseo y la prohibición, en ese espacio que
resiste se construye El fruto. El texto de Patricia Suárez, con la dirección de Corina Fiorillo, nos insta a reflexionar desde el hoy sobre un pasado ni tan lejano ni tan ajeno. Allí, en los años cuarenta, cuatro mujeres en el interior de una casa de pueblo develan sus secretos y sus miedos. Afuera están “los hombres”, adentro, el reflejo y la fantasmagoría que cada una de ellas construye según los propios sentimientos, experiencias y enseñanzas del buen ser una señorita o una dama.
Petrona (Rabel Albéniz) tiene una hija, Rita (María Forni). El conflicto se desata cuando Bertina (Eugenia Lemos), una clásica coqueta de milonga, le pide a Rita que intervenga ante su madre para que la ayude para hacerse un aborto. A su vez, Felisa (Stella Brandolín), tía de Rita y hermana de Petrona, se presenta con toda la soltura de una mujer que se cree de mundo en un pueblo pequeño.
La puesta es sencilla. Sin embargo, en cada prenda y objeto de los que se disponen en escena -desde los manteles hasta el bordado, pasando por las latas de botones, la panera repleta, los zapatos arañados por el uso- se condensa un viaje hacia ese tiempo de abuelas y canesú en el que autora y directora se inspiraron.
No es menor el hecho de que la obra esté dedicada a las abuelas, tal vez en cierta forma a todas ellas, de quienes no sólo se recupera el nombre, sino también el apellido y los sueños, las voces y los pasos que se resisten al arrastre de la marea del tiempo. Escuchar en presente un recuerdo, el de aquéllas en aquellos años, es un desafío que se disfruta y hace pensar.
jueves 16 de octubre de 2008 |

neposandkuhl.blogspot.com

···EN ESOS DOCE SEGUNDOSDE OSCURIDAD
Una historia contundente, fuerte y muy profunda de Patricia Suárez.

La propuesta y puesta en escena de Corina Fiorillo es pulcra, limpia, intensa y hasta arriesgada. El espacio escénico, dónde se desarrolla la acción es circular, nada convencional, donde el público juega como la pared de una casa, y es el único testigo de las alegrías y traiciones, de los amores y fracasos de cuatro mujeres.

Bertina, Petrona, Rita y Felisa están bajo la fuerte presencia masculina del p
asado y del presente, cuyo sueños fueron ofuscados; ellas buscan, en lo que la autora denominó doce segundos de oscuridad, la felicidad y la liberación familiar para poder realizar sus deseos.

Aunque las cuatro actrices tienen mucha fuerza quiero destacar el trabajo y la presencia escénica que construye Stella Brandolín; y, la sutileza de Eugenia Lemos. Un trabajo muy honesto que realmente es aconsejable de verla.

Jueves a las 20:30 en La Manufactura Papelera, es mi consejo para vayan a encontrarse con esta historia y las interpretaciones que les aseguro que le van a conmover.

Notas de Teatro - 19/9/2008

"Mujeres eran las de antes”
Cuatro mujeres, una obra. Una chica reprimida y su madre “sargento”; otra chica en problemas y una tía descocada.

Todo sucede en la casa de Petrona, una costurera de pueblo y Rita, su hija. Petrona además controla de manera rudimentaria y casera la demografía del lugar.

Aparece Bertina, la linda y coqueta, abandonada aparentemente por un cantor de tangos que visitó la ciudad en una gira. También en los dichos aparece Pedro, el yugoslavo, objeto de amor de Rita. Mientras tanto entre Petrona y su hermana Felisa hay un secreto del pasado, que ocupa el lugar de lo no nombrado.

La situación se produce en los años 40, en un pueblo del Interior, tal vez en la provincia de Santa Fe, aunque no estamos seguros. Las cuatro mujeres están correctamente vestidas y maquilladas en el estilo de la época, y hay continuas referencias a “la guerra en Europa”.

También hay en Petrona una sabiduría de comadre, que se acerca a su conocimiento sobre la cría de gallinas. En Rita, hay una supuesta fe, sólo para encubrir su timidez, y en su rival, Bertina, toda la seducción “sin prevenciones” de una chica de 20 años.

La tía, Felisa es un caso aparte, protege a veces a su sobrina, y a veces a la otra chica. Pese a sus cuarenta largos va a bailar todas las noches a “la milonga” del pueblo, y tiene variados amantes. Sin embargo, no se sabe por qué nunca se casó.

La autora, Patricia Suárez escribió la obra, pensando en sus abuelas, mujeres fuertes e independientes del yugo de los hombres, mucho antes de la llegada del proclamado feminismo.

Es en ese sentido, una obra sobre un matriarcado rural y en cierto modo arcaico, el que sostiene Petrona, cuya contracara es Felisa.

Las actuaciones de las cuatro mujeres están muy bien. Y saben llevar a cabo todos los modismos de la época, y hasta el tono campechano. Hay duelos, entonces entre las dos jóvenes y las dos mayores. Rita (María Forni) y Bertina (Eugenia Lemos) luchan por el mismo amor, mientras que Petrona (Raquel Albéniz) y Felisa (Stella Brandolín) se sacan chispas por enfrentar dos modos de concebir el lugar de la mujer en esa sociedad pueblerina.

También se destaca el diseño de iluminación de Edgardo Dib. El vestuario, ya mencionado, se ajusta a cada carácter y clase social de las mujeres. La direcciòn de Corina Fiorillo lleva adelante esta historia pequeña, de pueblo, al seguir la huella de un teatro realista, algo ya inusual en el Off porteño, pero adecuado al texto de Patricia Suárez, que incluso dentro del drama, tiene momentos de grotesco humor.
Silvia Urite - Notas de teatro
por Silvia Sanchez Urite



El fruto , de Patricia Suárez
Se estrena una obra sobre las abuelas

Está dirigida por Corina Fiorillo



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¿Quiénes son capaces de trabajar en forma dura y pujante para hacer teatro gratis? Las mujeres. Por lo menos eso es lo que se respondieron la directora Corina Fiorillo y la dramaturga Patricia Suárez cuando, hace dos años, crearon su ciclo de teatro leído Living, mujeres por mujeres, en la librería Fedra, de San Telmo. Este año abrieron el espectro a otro ciclo en Perro Andaluz, pero con autoras dirigidas por hombres, y viceversa. Pero esta sociedad de mujeres no terminó ahí. Mañana estrenan El fruto , una obra que, valga la redundancia, es "fruto" de largas charlas en pos de un trabajo en común. "Salió de las ganas de seguir trabajando juntas. Comenzamos a buscar qué nos gustaría contar y a lo largo de muchas charlas, llegamos a nuestros abuelos. Ambas tenemos abuelas que nos marcaron en nuestras vidas", explica Corina Fiorillo, quien también tiene en cartel la obra Tu ternura Molotov , de Gustavo Ott, en el Celcit. El fruto habla de esas mujeres del campo, fuertes, que se hacían cargo de la genealogía familiar habida y por haber. "Además, la ambientamos en la época en la que nuestras abuelas eran jóvenes: en 1940, un período ligado a otro costado musical mío: la milonga. Empezamos a hurgar en las historias y recuerdos que ellas nos contaban y llegamos a la idea de querer contar historias de mujeres y sus vínculos con los frutos -explica la directora-. Ahora hay temas que son tabú y, en aquellas épocas, las mujeres los resolvían solas, solidarizándose entre ellas. Hoy pensamos que el feminismo es un logro de los últimos cincuenta años, sin embargo había modos de acción femeninos que permitían a determinadas mujeres salir adelante a partir de la acción solidaria". Fiorillo cuenta que el proceso de escritura de su amiga Patricia Suárez no le llevó tanto debido el entusiasmo vertido en la propuesta. Fue poco menos de dos meses, de escritura y reescritura. "Patricia tiene una voracidad increíble para escribir cuando un tema le atrae mucho. Arrancamos con una historia de dos personajes y luego nos fuimos a cuatro. Al principio el mundo exterior no estaba tan presente y ahora sí, y lo conforman las gallinas, que rodean a estas mujeres. Al margen de la amistad que pueda unirnos, es buenísimo trabajar con la admiración que tengo por Patricia Suárez". El elenco de El fruto está integrado por Raquel Albéniz, Stella Brandolín, María Forni y Anabella Valencia. La escenografía y el vestuario es de Solange Krasinsky, la asistencia de Marcelo Albarracín y las luces de Carlos Ianni. "Logramos un ambiente de laburo increíble y un texto que, más allá de que guste o no, nos ha entegado mucho placer en el proceso de realización", afirma esta directora, integrante del Celcit. Link corto: http://www.lanacion.com.ar/932870

El Informatorio - 26/09/2007

“El Fruto”: Altamente recomendable
Una obra extremadamente intensa. Esa es la palabra con la que El Informatorio identifica a “El Fruto”, la particular pieza teatral de Patricia Suárez presentada por el CELCIT (Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral) todos los viernes a las 21hs en el Teatro del Artefacto, Sarandí 760.
Bajo la magistral dirección de Corina Fiorillo –no cabe otro adjetivo por las luces y sombras narrativas en la composición de la escena perfectamente expresadas para impactar en el imaginario del espectador- se puede pasar de la risa al llanto por un puente imperceptible, el de la aguda sensibilidad apelada por la autora, de la mano de cuatro mujeres: Raquel Albéniz quien compone a una Petrona eximia –vale la pena contemplar esta composición- una modista de campo de los años 40 que también se las arregla con otros “menesteres”, dura, ¡durísima! Ella es el disparador de esta noble y peculiar trama que, por momentos puede lindar con un sobrio sainete. Petrona es madre de la entrañable y resignada Rita, interpretada soberanamente por la versátil actriz, María Forni. Y hermana de la hilarante y “soñadora profesional”, Felisa, “hecha carne” por Stella Brandolín, con una actuación verdaderamente elocuente. El juego empieza a correr a través de la ansiosa e inconsciente Bertina, interpretada muy acertadamente por Anabella Valencia.
Una pieza teatral en donde la sensibilidad está “a flor de piel” ¿El lugar común? Nuestras abuelas y sus historias de “aquellas épocas” donde los “usos y costumbres” se adaptaban necesariamente a las circunstancias.
Sencillamente imperdible.

Nota completa.
El Informatorio - FM 94.7

más comentarios

Anónimo dijo...
Excelente obra, la música es adorable. A los que son como yo de la época les va a traer muchos recuerdos y a los que no les va a encantar . Las actuaciones son muy buenas y la actriz que encarna a la madre es magnífica. Un saludo y mis felicitaciones.
14 de septiembre de 2007 14:56

Imaginación Atrapada - 31/8/2007

“El Fruto”: Esas mujeres
por Diego Braude jbraude@ciudad.com.ar
Un hombre. Dos hombres. Los hombres. Presentes. Ausentes. En escena.
Un espacio. Dos espacios. Los espacios.
Una mujer. Dos mujeres. Las mujeres. Jóvenes, con la historia hacia delante. Ya entradas en años, con la historia en forma de pasado.
Un relato. Varios. El mismo. Distinto.
Dos amigas. Un secreto compartido. Sospechas de una hacia la otra, alimentadas por el deseo por un mismo varón. Que la otra se lo robó, que ahora está embarazada. Que lo quiero. Que lo quiere. Que no te conviene. Que ella es una fácil.
Sueños. De amor. De éxito. De ser otra.
Las jóvenes, con cuerpos distintos. Una blanca y larga, quiere ser cantante, irse a la ciudad. La otra, morocha, más pequeña, está con su madre, la costurera del pueblo, pero también la que se ocupa de los abortos, la que “ayuda”. Está sola, salvo por su hija y su hermana, que periódicamente la visita. La hermana es más alta, rubia, posee una sexualidad que Petrona niega para sí misma y para su hija. En su deseo de protegerse y protegerla del dolor que provoca el abandono de los hombres, se ha inmolado a ella misma; sólo existe para trabajar, cocinar y educar a su manera a su hija. Es que la sangre de las otras mujeres es metonímicamente otra sangre ligada a su propio pasado, un pasado que la liga a Felisa no sólo como hermana. Rita y Bertina reproducen en el presente de forma similar esa historia, pero así como son de parecidas son de distintas. Pero la sangre es también lo que parece unir a todas estas mujeres, como un hilo que las reune más allá de sus diferencias.
Como el barquero le explica a Siddharta en el libro de Hesse, por más que Petrona insista, no puede evitar que su hija viva. Vivir es energía, es el impulso para volar, pero también aquel del porrazo contra el piso. Para estas mujeres, más aun en un mundo donde manda lo masculino. Y el conflicto central de “El Fruto” no es si Bertina está embarazada de aquel o aquel hombre, si traicionó a Rita o si esta se quedará con su enamorado. Ni siquiera es sobre el camino transitado por Petrona y Felisa.
El tiempo del relato de “El Fruto” es el de la retención. Es como el elástico de una gomera, que se tensa. Como todo elástico, busca que se lo suelte.
Momentos que se suman a momentos. Cuadros sobre cuadros. Algunos pequeños, otros más “grandes”. Instancias atravesadas por códigos, donde las palabras dicen tanto como ocultan y los silencios expresan tanto como callan.
Petrona y Felisa, dos caras de la misma moneda. Resistir. Vivir. Pero Petrona permanece en la supervivencia. Dos maneras de mirar el mismo mundo. Felisa camina erguida y segura, Petrona encogida y encorvada (como protegiéndose permanentemente de algún golpe por venir) - aunque cada tanto levanta desafiante la cabeza, porque a ella nadie le quiebra la espalda -. Eventualmente, de todas maneras, el elástico de la gomera se suelta…
Un llanto suave. Y entonces, silencio, segundos que pasan, el momento, y dos cuerpos se encuentran, la caricia finalmente llega, el entendimiento sin la necesidad de palabras que lo explican, la resistencia toma la forma de “la vida sigue, uno se levanta”.
Diego Braude -

Comentarios de los lectores

D'Onofrio dijo...
Agradezco a todas las participantes de la obra, el momento que pasé como espectador fue una noche espléndida de teatro.La autora P Suarez,maneja un lenguaje coloquial sutil y profundo.Es de destacar como trasmite situaciones de fuerte contenidos emotivos.La directora C Fiorillo realizó un trabajo medido y a la vez brillante por su ambietación.Se notó en su puesta un criterio escénico excelente.Ambas logran una simbiosis, que a futuro va dar que hablar en el ambiente teatral.Las actrices se destacaron cada una en el rol que les tocó interpretar,notándose a través de ellas que forman un equipo sólido e integrado con la dirección.Felicitaciones . Es un espectáculo que vale la pena recomendar.D'Onofrio
16 de agosto de 2007 17:50

Josefina Ferrari dijo...
Me encantó la obra.Me pareció una puesta en escena totalmente clara para el espectador, con interpretaciones excelentes. El gran conflicto que la autora pone en los personajes de Petrona, su hermana y su hija, encierra en el final un hondo dramatismo.Felicitaciones
15 de agosto de 2007 19:11

La Nacion - 12/08/2007

Historias mínimas y sensibles
El fruto es una obra extremadamente sensible, es una postal con vida, un documento de la vida que llevaban aquellas madrazas de campo de los años 40. Son historias íntimas que estas mujeres comparten hasta donde la lealtad o su moral se lo permiten. Sus vidas giran en torno a sus hombres y a sus trabajos, y sus charlas están embebidas de comentarios pueblerinos, hijos, familia, hombres, animales y enseres. En estas situaciones se ponen de manifiesto aquellos rangos familiares enraigados, el respeto, la autoridad, el valor de la religión y los prejuicios.
La pieza que escribió Patricia Suárez tiene una importante riqueza de dichos populares y de la época con un cruce de aires que resultan cercanos a Fray Mocho, Payró y Florencio Sánchez Por momentos, su pieza transita por el grotesco o el sainete tardío, para desembocar en el melodrama rural.
Corina Fiorillo tiene la gran virtud de haber logrado que el lenguaje coloquial de la época, empleado desde la escritura, pueda ser dicho en forma natural y fluida. En escena se ve amor por este trabajo. Trazó una puesta sencilla y apostó al trabajo actoral.
Cabe destacar la labor de Raquel Albéniz,es una actriz potente capaz de conducir la acción y de conmover. Por su parte, María Forni interpreta con soltura, seguridad y emoción a su frágil Rita.
Hay una fuerte presencia milonguera en la música que intercepta la trama y la enriquece, mientras que la puesta de luces de Carlos Ianni trabaja para dotar de intimidad a la escena.
PABLO GORLERO - La Nación.

+ fotos ( x Soledad Ianni)






































Fotos: Soledad Ianni




La Nación - 09/08/2007

Corina Fiorillo
Foto: Maxie Amena

¿Quiénes son capaces de trabajar en forma dura y pujante para hacer teatro gratis? Las mujeres. Por lo menos eso es lo que se respondieron la directora Corina Fiorillo y la dramaturga Patricia Suárez cuando, hace dos años, crearon su ciclo de teatro leído Living, mujeres por mujeres, en la librería Fedra, de San Telmo. Este año abrieron el espectro a otro ciclo en Perro Andaluz, pero con autoras dirigidas por hombres, y viceversa. Pero esta sociedad de mujeres no terminó ahí. Mañana estrenan El fruto , una obra que, valga la redundancia, es "fruto" de largas charlas en pos de un trabajo en común. "Salió de las ganas de seguir trabajando juntas. Comenzamos a buscar qué nos gustaría contar y a lo largo de muchas charlas, llegamos a nuestros abuelos. Ambas tenemos abuelas que nos marcaron en nuestras vidas", explica Corina Fiorillo, quien también tiene en cartel la obra Tu ternura Molotov , de Gustavo Ott, en el Celcit. El fruto habla de esas mujeres del campo, fuertes, que se hacían cargo de la genealogía familiar habida y por haber. "Además, la ambientamos en la época en la que nuestras abuelas eran jóvenes: en 1940, un período ligado a otro costado musical mío: la milonga. Empezamos a hurgar en las historias y recuerdos que ellas nos contaban y llegamos a la idea de querer contar historias de mujeres y sus vínculos con los frutos -explica la directora-. Ahora hay temas que son tabú y, en aquellas épocas, las mujeres los resolvían solas, solidarizándose entre ellas. Hoy pensamos que el feminismo es un logro de los últimos cincuenta años, sin embargo había modos de acción femeninos que permitían a determinadas mujeres salir adelante a partir de la acción solidaria". Fiorillo cuenta que el proceso de escritura de su amiga Patricia Suárez no le llevó tanto debido el entusiasmo vertido en la propuesta. Fue poco menos de dos meses, de escritura y reescritura. "Patricia tiene una voracidad increíble para escribir cuando un tema le atrae mucho. Arrancamos con una historia de dos personajes y luego nos fuimos a cuatro. Al principio el mundo exterior no estaba tan presente y ahora sí, y lo conforman las gallinas, que rodean a estas mujeres. Al margen de la amistad que pueda unirnos, es buenísimo trabajar con la admiración que tengo por Patricia Suárez". El elenco de El fruto está integrado por Raquel Albéniz, Stella Brandolín, María Forni y Anabella Valencia. La escenografía y el vestuario es de Solange Krasinsky, la asistencia de Marcelo Albarracín y las luces de Carlos Ianni. "Logramos un ambiente de laburo increíble y un texto que, más allá de que guste o no, nos ha entegado mucho placer en el proceso de realización", afirma esta directora, integrante del Celcit.

http://www.lanacion.com.ar/932870
LANACION.com nota 03/08/2007

Fotos ensayos ( x Marcelo Albarracin)
















Fotos: Marcelo Albarracin



Elenco 1ª temporada

Con:
Raquel Albeniz, Stella Brandolín,
María Forni y Anabella Valencia
Asistencia de dirección: Daniela Martinez.
Escenografía y vestuario: Solange Krasinsky
 
Dirección: Corina Fiorillo